¡Qué golazo hizo Palermo! El mismo Palermo que contra Atlas, en Guadalajara, erró un gol increíble abajo del arco en la anteúltima fecha del Grupo 3 de Palermo, el oportunista del gol, el hombre de los goles importantes, tuvo su revancha soñada en el estadio Jalisco, donde metió goles de todos los colores: el primero con algo de fortuna y suspenso, el segundo con un derechazo cruzado y medido, y el tercero con un sutil toque de zurda para colocar la pelota por encima del arquero Bava. Este último ya está entre sus mejores tantos con la camiseta de Boca, junto al que le hizo de mitad de cancha a Independiente y al que le marcó de chilena a Banfield.
Más allá de sus goles, Palermo es un símbolo de Boca por todo lo que representa afuera y adentro de la cancha. A su edad y con todo lo que ha ganado en el club podría haber tirado la toalla hace rato, sin embargo, el capitán sigue jugando con el mismo entusiasmo que mostró en su primer partido con la camiseta azul y oro y, aunque no lo diga, sólo piensa en volver a Japón para tomarse revancha por la caída con el Milan.
Palermo contagia a sus compañeros con sus palabras y su despliegue. Palermo es una síntesis de lo que es Boca desde hace 10 años. En la última década, pese a que hubo jugadores que se fueron, que llegaron y que volvieron, el equipo mantuvo una conducta que lo ha llevado a los primeros planos del fútbol internacional. La inteligencia, la entrega, el orden y, por sobre todas las cosas, el hambre de gloria, hicieron que Boca se ganara el respeto de todos y escribiera su historia más exitosa.

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