Este también está muy bueno!!
martes, 27 de mayo de 2008
lunes, 26 de mayo de 2008
16º Fecha: Velez S. 1 - Boca Jrs. 1
Boca y Vélez lucharon, sin claridad pero con ganas, en un intenso partido jugado en Liniers. Pero empataron 1-1. Y no fue negocio para nadie. La formación alternativa de Carlos Ischia buscó y generó más, pero se encontró en desventaja gracias a una perla individual de Damián Escudero. Y después tuvo innumerables chances de igualar merced al mezquino planteo de Hugo Tocalli, empeñado en defender un resultado que ni siquiera había logrado por méritos colectivos. El miedo se paga caro, y el ingresado Lucas Viatri hizo algo de justicia.
En el primer tiempo, el muletto conjunto xeneize dominó el pleito y estuvo muy cerca de desnivelar en la porción inicial y luego, cuando se desenchufó y perdió el balón, fue el Fortín el que no logró generar peligro merced a su propia ineficiencia colectiva.
En su momento más favorable, la visita hizo lo que quiso a partir de los tres cuartos de cancha. Encontró espacios por doquier: Leandro Coronel no conseguía cortar juego, Pablo Ledesma se hacía un festín a espaldas de Víctor Zapata, se asociaba con Leandro Gracián (ovacionado por los locales) y su conexión invitaba a subir también a Alvaro González y Fabián Vargas.
La falta de puntería recayó sobre todo en Mauro Boselli, el primero en darle trabajo a Germán Montoya. Después fue el turno de Vargas, con un tiro bajo que se fue cerca, y de Pablo Mouche, con un disparo a los guantes del uno velezano. Después, Boselli tuvo otras dos: un cabezazo bombeado y desviado y un tiro que rozó el palo. Y González perdió un mano a mano con Montoya. Todo era azul y amarillo, mientras que Vélez sólo intentó con un tiro de Leonel Ríos que controló Pablo Migliore.
La segunda parte arrancó con un Boca más volcado a desnivelar, aunque cada vez más desdibujado en los pies del Tano Gracián y compañía. Pero a los nueve, Escudero encaró por el medio, pasó entre dos, se volcó a la izquierda y definió con un sablazo alto que le reventó la red a Migliore.
El tanto radicalizó posturas en los dos bancos: Ischia metió a Neri Cardozo y Ricardo Noir para quemar las naves, mientras que Tocalli, asustado, mandó al campo de juego a Sergio Sena en lugar del delantero Andrés Guzmán. El resultado, era de esperar, fue ver a Vélez totalmente metido en su campo cuando aún faltaban más de 25 minutos.
Juan Forlín tuvo la más clara: un cabezazo que pegó en el travesaño y, en el rebote, otro que sacó en la línea Lima. Cardozo se lo perdió en un avance por derecha que derivó en un tiro alto. Y otro ingresado, Facundo Coria, desperdició la chance de liquidarlo con un mano a mano que definió por arriba.
Hasta que, a los 40, Noir envió el córner pasado desde la izquierda y Viatri cabeceó bombeado. Gastón Díaz la quiso sacar de cabeza, pero no pudo. Demasiado tarde como para asistir a algo más, Boca encontraba el premio a su esfuerzo. Más allá de que el premio en sí, seguir prendido en la lucha por el Clausura, no haya sido para ninguno.
En el primer tiempo, el muletto conjunto xeneize dominó el pleito y estuvo muy cerca de desnivelar en la porción inicial y luego, cuando se desenchufó y perdió el balón, fue el Fortín el que no logró generar peligro merced a su propia ineficiencia colectiva.
En su momento más favorable, la visita hizo lo que quiso a partir de los tres cuartos de cancha. Encontró espacios por doquier: Leandro Coronel no conseguía cortar juego, Pablo Ledesma se hacía un festín a espaldas de Víctor Zapata, se asociaba con Leandro Gracián (ovacionado por los locales) y su conexión invitaba a subir también a Alvaro González y Fabián Vargas.
La falta de puntería recayó sobre todo en Mauro Boselli, el primero en darle trabajo a Germán Montoya. Después fue el turno de Vargas, con un tiro bajo que se fue cerca, y de Pablo Mouche, con un disparo a los guantes del uno velezano. Después, Boselli tuvo otras dos: un cabezazo bombeado y desviado y un tiro que rozó el palo. Y González perdió un mano a mano con Montoya. Todo era azul y amarillo, mientras que Vélez sólo intentó con un tiro de Leonel Ríos que controló Pablo Migliore.
La segunda parte arrancó con un Boca más volcado a desnivelar, aunque cada vez más desdibujado en los pies del Tano Gracián y compañía. Pero a los nueve, Escudero encaró por el medio, pasó entre dos, se volcó a la izquierda y definió con un sablazo alto que le reventó la red a Migliore.
El tanto radicalizó posturas en los dos bancos: Ischia metió a Neri Cardozo y Ricardo Noir para quemar las naves, mientras que Tocalli, asustado, mandó al campo de juego a Sergio Sena en lugar del delantero Andrés Guzmán. El resultado, era de esperar, fue ver a Vélez totalmente metido en su campo cuando aún faltaban más de 25 minutos.
Juan Forlín tuvo la más clara: un cabezazo que pegó en el travesaño y, en el rebote, otro que sacó en la línea Lima. Cardozo se lo perdió en un avance por derecha que derivó en un tiro alto. Y otro ingresado, Facundo Coria, desperdició la chance de liquidarlo con un mano a mano que definió por arriba.
Hasta que, a los 40, Noir envió el córner pasado desde la izquierda y Viatri cabeceó bombeado. Gastón Díaz la quiso sacar de cabeza, pero no pudo. Demasiado tarde como para asistir a algo más, Boca encontraba el premio a su esfuerzo. Más allá de que el premio en sí, seguir prendido en la lucha por el Clausura, no haya sido para ninguno.
viernes, 23 de mayo de 2008
4º de Final: Atlas 0 - Boca Jrs. 3
¡Qué golazo hizo Palermo! El mismo Palermo que contra Atlas, en Guadalajara, erró un gol increíble abajo del arco en la anteúltima fecha del Grupo 3 de Palermo, el oportunista del gol, el hombre de los goles importantes, tuvo su revancha soñada en el estadio Jalisco, donde metió goles de todos los colores: el primero con algo de fortuna y suspenso, el segundo con un derechazo cruzado y medido, y el tercero con un sutil toque de zurda para colocar la pelota por encima del arquero Bava. Este último ya está entre sus mejores tantos con la camiseta de Boca, junto al que le hizo de mitad de cancha a Independiente y al que le marcó de chilena a Banfield.
Más allá de sus goles, Palermo es un símbolo de Boca por todo lo que representa afuera y adentro de la cancha. A su edad y con todo lo que ha ganado en el club podría haber tirado la toalla hace rato, sin embargo, el capitán sigue jugando con el mismo entusiasmo que mostró en su primer partido con la camiseta azul y oro y, aunque no lo diga, sólo piensa en volver a Japón para tomarse revancha por la caída con el Milan.
Palermo contagia a sus compañeros con sus palabras y su despliegue. Palermo es una síntesis de lo que es Boca desde hace 10 años. En la última década, pese a que hubo jugadores que se fueron, que llegaron y que volvieron, el equipo mantuvo una conducta que lo ha llevado a los primeros planos del fútbol internacional. La inteligencia, la entrega, el orden y, por sobre todas las cosas, el hambre de gloria, hicieron que Boca se ganara el respeto de todos y escribiera su historia más exitosa.
viernes, 16 de mayo de 2008
viernes, 9 de mayo de 2008
lunes, 5 de mayo de 2008
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